26.10.12

dejar a una mujer / dejar a un hombre




 foto: pol neiman

Más allá del género en tanto función reguladora del sujeto, nos permitimos este juego o efecto de discurso como restos de cartas o memorias. O tan sólo naufragios, postales de la desposesión en medio de los nuevos discursos que auguran el retorno del amor.


Dejar a una mujer

Dejar a una mujer es dejar los espacios donde se permitió ser niña. Es apartar los labios de la dormida a revivir. Es destejer los bor(dados) de sus fantasías. Es saberla perdida desde siempre. Apagar los ojos o la mirada de quién la supo. Como quien la devuelve a su (en)sueño, a toda su nada enamorada.. Es (re)crear el espacio de sus siestas hacia donde tal vez llueva.


Dejar a un hombre

Dejar a un hombre es retornarlo al territorio de su infancia. Es hacer sitio al (des)cobijo de un no lugar. (Des)dibujar los contornos de su nada. Es retornarlo a las lecturas de las cartas que justifican un ayer. (Re)conducir el lugar de sus silencios. Devolverlo a la épica vacua del encuentro con los amigos. Apagar los ojos o la mirada de quién lo supo. Apartar una mujer como marca de su excepción.





Dejar es re encontrar.

Re aprender

Es volver en otro o no saber o andar perdido

(Des) dejar






1 comentario:

Karol A. C. dijo...

Entonces quisiera re-encontrar...hermoso Javier