25.1.07

SUBTERRANEOS (PARTE III) USTED NO ESTA AQUI


APUNTES A LINEA A
Cuando el chico tenía aproximadamente seis años de edad, su abuela solía llevarlo a pasear en subte junto a su hermano menor. Las frases de la nona signaban el recorrido: «—Vamos hacia la terminal», «—Hagamos combinaciones». El destino era lo menos importante, sólo importaba el vértigo: esa característica propia de cualquier viaje. Las pequeñas manos del niño contra el vidrio del primer vagón extendían su asombro hacia ningún lugar. Comprendió pronto que deambularía toda su vida. Que ya no habría lugares ciertos ni seguros. Que todo se trataría de viajar.